24 de abril de 2018

El desafío de las cien asas

Mi analógica compañera y yo salimos de excursión al Barrio Chino para jugar un poco con las cámaras de fotos; su Pentax K1000 y mi fiel G16 de Canon, en un safari urbano que prometía. 



Entre las demoras y las vacilaciones de rigor, terminamos desenfundando cuando la hora mágica era apenas un tibio recuerdo, y lo que se suponía que sería un paseo por el parque (lumínicamente hablando) se convirtió en una desesperada carrera contra la oscuridad.


Cargada su Pentax con película KODAK Pro-Image de 100 ASAS, decidimos que para emparejar el desafío ambos nos ajustaríamos a tan mezquina sensibilidad.



Las tomas que quedaron son éstas. Tuvimos que exprimir al máximo algunas ideas para encontrar fotos en el levantino crepúsculo; un desafío exigente para el sensor, el ojo creativo y el buen pulso. 

También una aventura edificante volver a las limitaciones del 35 milímetros, en días en que  la tecnología no hizo creer que para conseguir buenas fotos alcanza con tener suerte y una equipo de los caros. 

6 de marzo de 2018

El hombre y la máquina

Con el team diseño volvimos a la planta de Honda Argentina en Campana con la idea de hacer imágenes para una publicación. 
El objetivo era generar "algunas fotos buenas" (piel de gallina cuando me presionan así!) de una nueva tecnología que los japoneses están aplicando a las líneas de montaje.
Nos prometían que -tras una larga jornada de zapatos de seguridad y guardapolvos antiflama-, conoceríamos un nuevo dispositivo, modernísima tecnología disruptiva aplicada a la industria automotriz. Parece ser que la gente de Honda tenía, oculta bajo un impronunciable nombre japonés, una máquina que se movía sola.
Ver para creer, hacia allá fuimos. Más cargados de trípodes que de ilusiones.

Llegar a la planta. Aprenderse el protocolo de seguridad. Conseguir protección ocular. Caminar algunos kilómetros entre chispas y ruido ensordecedor. Llegar hasta la máquina que se mueve sola (nombre japonés acá).
-Es está, sí. Pero no anda.
-...
-Hoy estamos haciendo unas pruebas así que la movemos a mano.


Dedicarse a la fotografía es, un poco, abrazar la desilusión. 
Curtido en los desafíos de esta estimulante profesión, no digo nada y seteo mis flashes para lanzarme a la tarea de que "parezca" que se mueve sola (la fotografía y el teatro son a veces lo mismo).

Esto tampoco fue magia, sino photoshop.



26 de febrero de 2018

"Wear good shoes"

Es el consejo de los fotógrafos de Magnum. De lo más útil que puedo compartir para los que navegamos las tormentosas aguas de la fotografía. 

Y acá hago un pequeño aporte homenajeando a estas linduras. Porque cuando te gusta meterte al barro, necesitás estar bien acompañado. Les debo todo, amigas!!!