12 de mayo de 2014

La Silla Del Diablo

También La Cueva del Puma. La Cabeza del Indio, El Nido del Cóndor y así. 
Singulares formaciones rocosas que mediante el ingenio de operadores turísticos se convierten en hitos geográficos; ineludibles puntos de interés (sic) que todo viajero se verá en la obligación de visitar, de tocar, y a veces hasta de montarse en él, firmarlo rayándolo con las llaves y por supuesto fotografiarse al lado haciendo alguna mueca ocurrente. 

¿Cómo resistir a la tentación de fotografiar, nosotros también, lo miles de veces fotografiado? 
El milagro de la era digital.
Movido por el puro impulso generador de imágenes basura creativo, y un poco también por la envidia profesional, me veo en la obligación de publicar, yo también, algunas fotos de las vacaciones; pequeño recorrido por el helado sur. 

Ruta de entrada al parque nacional Torres del Paine. Patagonia Chilena. Imagen tomada a través del parabrisas (hacía frío). Un agradecimiento a Jaime Farías Abarza por el aventón!

 

En estas cuatro imágenes, un pequeño homenaje al maestro  Pinkhassovcélebre autor del   "Дайте мне точную кадрирование, и я переверну мир" *
En la región de Magallanes, Antártica Chilena, me entretuve tratando de copiar descaradamente inspirarme en su marcado estilo; contraste, luces y sombras. Saturación. Encuadres magistrales. 





La Fachada del hotel Indigo Patagonia.








La bajada hacia el puerto y el Golfo Montt, en Puerto Natales. 






El tránsito más septentrional del mundo, en la avenida Carlos Bories  de Punta Arenas. 





Y una foto que me encanta; nubes de tormenta en el barrio del José Ramón, guía, primo y amigo, en Puerto Natales.





Esta es la La silla del Diablo. Debería resultar obvio. Las truculentas ramas muertas y la diabólica luz del atardecer aportan algo de clima a una formación geodésica que de otra forma podría resultar anodina.
Alrededores de Puerto Natales, Patagonia Chilena. 





Patagonia. En lengua yagán, patria de ovejas. 
Río Turbio, Santa Cruz, Argentina. Capital nacional del Carbón, de la inmigración italiana, del 82% movil y el cero kilómetro.



El autor haciendo las compras en el Unimarc, sucursal Estrello de Magallanes. Al otro lado, la Isla Grande de Tierra del Fuego.









Y acá dos fotos épicas. "Algo" pasando a través de la nubes, en una vista de los Cuernos del Paine desde el lago Nordenskjöld
Y una vista del rancho "Luna Gaucha", patria chica en el Sur de la Argentina.




11 de mayo de 2014

Otra de museos

Los más fieles seguidores de este blog recordarán las desopilantes aventuras relatadas en este capítulo. Esta vez les traigo la crónica de otro recorrido fotográfico/cultural que podría titularse Breve excursión al museo de La Plata.
  Este museo funciona en un edificio centenario de características neoclásicas, en el barrio platense conocido como “del bosque” y tiene, como la mayoría de los museos, gigantescas salas con distintas colecciones de objetos que los visitantes pueden recorrer a sus anchas, más o menos sorprendidos y más o menos boquiabiertos. Además de esto hay en el museo una cafetería, una galería con columnas alrededor de un busto del perito Francisco Pascacio Moreno y una tienda de recuerdos.

8 de abril de 2014

Barro y dengue


Con efectivo en mano se pueden conseguir cualquier otra cosa, pero barro y dengue están al alcance de cualquiera y gratis; hay para todos y todas.
El escenario es post-apocaliptico (aunque se juega futbol); un mad-max de barro donde se disputa a golpes de puño y tiros la propiedad de un terreno o de un pedazo de nylon.  
Una embarazada bajo un choza de diseño tailandés.
Baños químicos.
Una suerte de rickshaw bengalí transportando materiales de construcción.
La caja de un televisor que vino de Taiwan para servir de almohada.
Un mandala japonés decorando la sala de estar de una futura vivienda digna.
(la estética oriental predomina.)


Hace unos años saltó al tapete un problema habitacional. Saltó al tapete quiere decir que nos dimos cuenta los porteños; y los medios que habitualmente nos bombardeabann con noticias como la muerte de un diseñador o el restó francés que suma una estrella michelín corrieron (literalmente) a cubrir la noticia, enviando intrépidos fotógrafos que no tenían miedo de acostarse en la mugre para tener la foto de un nenito con mocos, y veteranos periodistas curtidos en la guerra del golfo y el yoma-gate, que nos explicaron el drama de vivir en la villa y que cuando te pegan un tiro no llegue la ambulancia.

Yo, que no conozco Kuwait, pasé la tarde en una de las bolsas-carpa primero, y después en una casa de la villa 20 donde tres generaciones de una familia compartían la habitación con dos perros y una heladera. 
La mecánica del trabajo periodístico en la zona era deambular por los altos de la avenida Escalada, entre los móviles de televisión y los carros hidrantes, tratando de recabar información (y escribir la nota) sin tener que bajarse del asfalto. Pero como este privilegio es inviable para los fotógrafos, que por eso calzamos siempre zapatillas del tipo 4x4, me adentro en los humedales del indoamericano seguido de mi entusiasta compañero cronista. 
Quienes tengan una biblia junto a la pc podrán descifrar cuál es el mensaje que nos envió dios en forma de tormenta eléctrica, con vientos huracanados y aterradores truenos. Apocalipsis desatado mientras sorteabamos escombros, pañales y remeras de Arsenal, tratando de representar la escena en imágenes y palabras.
Seres humanos y perros corren en todas direcciones buscando refugio. Los lugareños se protegen de la lluvia con cualquier objeto al alcance de la mano (imagen dantesca que prefiero no recordar). Un baño químico levanta vuelo.
 No hay ángeles, pero los gendarmes con sus palos de amansar le dan a la escena el toque bíblico que le falta.
Cuando la lluvia empieza a humedecer nuestros equipos decidimos acampar en un refugio hecho de caña y bolsas de basura. Proseguimos nuestras indagaciones en la intimidad del recinto entrevistando a la pareja que lo ocupa, un poco por vocación y otro poco por proximidad. Y nos enteramos de que el caos de las últimas horas se resume a familias del tipo nueve-en-una-habitación luchando contra familias del tipo dos-viviendo-bajo-una-bolsa-de-plástico.  





La cosa es que después vinieron las fiestas, los heridos por pirotecnia y la temporada en Carlos Paz, y la atención del público fue captada por los reyes magos, las colas reef y el torneo de verano.
Cronistas y porteños nos olvidamos de las alturas de Megido y de preocuparnos por al crisis habitacional, los derechos humanos y el proyecto de país. 
El terreno siguió tomado y sucio, la gente pobre y bruta, la sociedad abúlica y los medios imbéciles. La justicia inerte y el gobierno robando.

Esto nos dio la posibilidad de, pasados tres años, volver a des-cubrir el Indoamericano, enviando a los mismos los veteranos (esta vez con un poco menos de ganas) a hacer la misma foto-del-moco-colgando, entrevistar a los mismos referentes-barriales-con-panza y adentrarse en las mismas profundidades de los barrios-carenciados-donde-no-llegan-los-servicios-básicos-ni-se-cumple-la-convención-de-ginebra, haciendo un circo más o menos parecido cuando llegan el juez y el fiscal y alguien les explica que todos son gente que quiere vivir dignamente o  que son bandas narco que toman terrenos en connivencia (palabra importada de las arenas kuwaitíes) con la policía. 


En fin, que para conmemorar la toma de años atrás, en homenaje a la toma de este año, y como una oda al olvido mediático de cada día, publico estas fotos, humilde testimonio con aires pictóricos, triste recordatorio de la deuda venidera.