21 de septiembre de 2018

El final del camino


Estas fotos son del año 2009. Los pibes que-cantan-con-la-cara-pintada la rompían en el estadio de River y yo daba mis primeros, torpes pasos en el mundo de la fotografía de prensa. 
Con un par de compañeros del rubro nos batíamos a codazos, apretujados en una fosa hotter than hell delante del escenario, tratando de meter alguna foto decente.
La estrategía? Sensibilidad al máximo y el 70-200 apoyado en el hombro del que estaba adelante. Después ráfaga a lo que dé y Rock and Roll all nite (en realidad solo tres temas.... pero tres temas históricos para mí!). Una noche nostálgica que recuerdo con una sonrisa y que comparto hoy, que la banda de Paul Stanley anuncia un retiro definitivo.  




20 de julio de 2018

Lo atamos con alambre

Recurso por antonomasia en la Argentina de la exigüidad, atarlo con alambre -o pegarlo con cinta- es también la mejor estrategia para afrontar las dificultades técnicas de la fotografía on-location.
Y es exactamente lo que hicimos para esta toma improvisada de @paripurna_yoga; una luz, un pantalla 5 en 1 para rebotarla y una silla para sostenerla; demostrando así que para hacer una foto de esas que ganas premios, se necesita poco más que una modelo hermosa y una toalla limpia para colgar de fondo.




Comparto también la foto terminada. Porque una cosa es el humor y otra la reputación artística del autor. 





Las fotos con la Canon 5D mkIII y un Samsung Galaxy S7

24 de abril de 2018

El desafío de las cien asas

Mi analógica compañera y yo salimos de excursión al Barrio Chino para jugar un poco con las cámaras de fotos; su Pentax K1000 y mi fiel G16 de Canon, en un safari urbano que prometía. 



Entre las demoras y las vacilaciones de rigor, terminamos desenfundando cuando la hora mágica era apenas un tibio recuerdo, y lo que se suponía que sería un paseo por el parque (lumínicamente hablando) se convirtió en una desesperada carrera contra la oscuridad.


Cargada su Pentax con película KODAK Pro-Image de 100 ASAS, decidimos que para emparejar el desafío ambos nos ajustaríamos a tan mezquina sensibilidad.



Las tomas que quedaron son éstas. Tuvimos que exprimir al máximo algunas ideas para encontrar fotos en el levantino crepúsculo; un desafío exigente para el sensor, el ojo creativo y el buen pulso. 

También una aventura edificante volver a las limitaciones del 35 milímetros, en días en que  la tecnología no hizo creer que para conseguir buenas fotos alcanza con tener suerte y una equipo de los caros.